miércoles, mayo 14, 2008

Terremoto.


Devastador seísmo en China. Salman Rushdie escribió una vez:

La ciudad parecía una postal rota por un niño furioso y reconstruida minuciosamente por su madre. Había adquirido la calidad de lo fracturado, se había convertido en miembro de la gran familia de lo roto: platos rotos, muñecas rotas, promesas rotas, corazones rotos. (El suelo bajo sus pies)

(Foto: AP)

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sábado, mayo 10, 2008

Regalo.


La primera comida del año 2008 trajo consigo un regalo inesperado: una cafetera napolitana poseedora de un sistema, infrecuente por estos lares, que consiste en voltear la cafetera una vez el agua entre en ebullición. Es casi un proceso alquímico y actualmente se encuentra en un rincón de la cocina. No se usa con frecuencia para hacer café, pero constantemente hace memoria y ofrece imágenes de hospitalidad, amistad, comida y sorpresa... Y no hace falta ni darle la vuelta.

viernes, mayo 09, 2008

Maus.


Maus es el título del comic de Art Spiegelman en el que cuenta la historia de sus padres, judíos en el infierno polaco de la Segunda Guerra Mundial, con estancia en Auschwitz incluida.
Llama la atención por animalizar a los personajes: los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos... También destaca por presentar la supervivencia cotidiana en el horror más absoluto, y, por último, es de especial interés cómo se entrelaza la historia de Spiegelman con su padre, quien le cuenta la historia a lo largo de unas jornadas dilatadas en el tiempo y marcadas por la mezcla entre la recreación del pasado y la incomunicación del presente.
No se lo pierdan.

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jueves, mayo 08, 2008

Frases terribles.

Oída al azar en la radio una frase de Juan March sobrecogedora: Todo el mundo tiene un precio, y quien no lo tiene es porque no vale nada.
Hablando de precios, March pagó el avión de Franco desde Canarias hasta el Marruecos español para comenzar la guerra civil... ¿Cuánto valdría Juan March?

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domingo, abril 27, 2008

Sobre centenarios y nombres.



Es noticia en estos días el trabajo del historiador J. M. Aparisi sobre la identidad de los fusilados en el famoso cuadro de Goya. Es aún más noticia, si cabe, dado el bicentenario que se cumple este año.
Sin embargo, a pesar de que siempre es necesario (y netamente un trazo humano) buscar los nombres de las cosas, pienso que el anonimato confería cierta fuerza y carga simbólica a la escena.
Sí seguirá vigente el desconocimiento de los verdugos, reducidos a una máquina de matar en una suave diagonal y con las caras sustituidas por las armas en lo que concierne al protagonismo.

Aún así, de la obra de Goya sobre la guerra, en el zoco se prefiere la serie de grabados Los Desastres, donde en ocasiones es difícil discernir si los muertos son de uno u otro bando.

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miércoles, abril 23, 2008

23 de abril.

En estos días se escucha hablar de Juan Gelman, último premio Cervantes. En una rueda de prensa le preguntaron qué es la poesía (pregunta realmente original) y él, con gran sentido del humor, dijo que sus múltiples definiciones dan cuenta de lo complejo que es definirla, y que, por si necesitaban una, dejaba la siguiente: La poesía es un árbol sin hojas que da sombra.

Feliz día del libro (y de la lectura).


Manzana sola en la fuente,
¿qué hace sin Paraíso? Nadie ve
su cicatriz amarga.
¿Me pregunta a dónde fue el secreto
de irse por tanta puerta
cerrada, alto el crepúsculo
firme, la cara que
sueña, sueña, sueña,
sin importar lo que perdió?
En un rincón, el viento
mueve la sombra de las hojas.
(Juan Gelman).

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domingo, abril 20, 2008

Dubravka Ugresic.

Tomé el libro de Dubravka Ugresic de un estante remoto de la biblioteca, debido a que la clasificación se hace en función del apellido de los autores. El museo de la Rendición Incondicional debería ser estudiado en los institutos, unkiversidades y hasta en los Parlamentos como un manual del exilio.
La autora novela su propio exilio de una Yugoslavia agonizante y de una Croacia poco hospitalaria hasta un Berlín que se convierte en un espejo de los últimos cincuenta años de la historia de un siglo XX europeo especialmente problemático y febril, que diría el tango.
El lenguaje está lleno de magia, y la grandeza de su prosa es que esa magia no hace palidecer ni un ápice lo terrible y cruel de la situación de quien pierde no sólo su casa y su entorno, sino también su pasado y su futuro.
Necesaria novela en estos tiempos turbulentos. Para entender lo sucedido y para comprender lo que jamás sucedió (decía Sabina que no hay nostalgia peor que ésta, añorar lo que nunca jamás sucedió).
Para terminar, dejamos constancia de un consejo de viejo, dicho a Pérez Reverte por su abuelo:
Arturito, aprende francés, que en esta vida los españoles siempre tendremos que exiliarnos en alguna ocasión.

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