La novela HHhH de Laurent Binet plantea la reconstrucción novelada
del asesinato del carnicero de Praga Heydrich y la construcción del
propio relato por parte del autor, con sus preocupaciones por la manera
de narrar la historia, la reiteración equívoca de los apellidos de los
personajes o la veracidad de los detalles de su relato, como el color
del automóvil de la mano derecha de Hitler en Bohemia. Es un edificio
que deja conscientemente a la vista su andamiaje, y quizá por eso
consigue transmitir no sólo la historia sino también las historias que
rodean de una manera más o menos explícita a una creación literaria.
Hay una frase de Pasternak que Binet recoje para ilustrar qué es escribir sobre el nazismo más de medio siglo después. No me gusta la gente indiferente a la verdad.
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jueves, junio 19, 2014
viernes, febrero 25, 2011
Tiempo.
Paso el tiempo frente a varias pantallas de distintas pulgadas que, al final, son la misma pantalla. El mundo se despereza a la otra orilla a costa de dictadores de los que llama la atención que nadie aquí hubiese condenado en voz alta. Se va yendo el invierno y casi todos los días veo cigüeñas hacendosas afanadas en nidos gigantescos.
(También miro unas listas de maestros, a ver si se mueven y dan una buena noticia...)
Pasa el tiempo y hoy, sin darme cuenta descubrí lo mucho que echo de menos a Antonio Gasset. Que vuelva a Días de cine, aunque ya no lleve publicidad. Todo el mundo dice que la sustitución de cnn+ por gran hermano tv es un símbolo de la decadencia, pero las metáforas del vacío y del absurdo comenzaron cuando alguien tuvo la genial idea de retirar a Gasset y colocar un rostro joven.
Si tienes un mal día, echa un ojo a sus frases. Si no ríes/sonríes deberías acudir a un especialista lo antes posible.
(También miro unas listas de maestros, a ver si se mueven y dan una buena noticia...)
Pasa el tiempo y hoy, sin darme cuenta descubrí lo mucho que echo de menos a Antonio Gasset. Que vuelva a Días de cine, aunque ya no lleve publicidad. Todo el mundo dice que la sustitución de cnn+ por gran hermano tv es un símbolo de la decadencia, pero las metáforas del vacío y del absurdo comenzaron cuando alguien tuvo la genial idea de retirar a Gasset y colocar un rostro joven.
Si tienes un mal día, echa un ojo a sus frases. Si no ríes/sonríes deberías acudir a un especialista lo antes posible.
jueves, julio 08, 2010
Maestro.
[Todavía en el túnel, semanas de incertidumbre]
El reader de google me trae al compañero periférico que, entre visionados y galernas, deja una auténtica joya, clarividente y lúcida para estos días. Desde aquí, agradecido a Carlos Certo, deseando que encuentre puerto seguro para poder mirar las tempestades desde lejos.
El reader de google me trae al compañero periférico que, entre visionados y galernas, deja una auténtica joya, clarividente y lúcida para estos días. Desde aquí, agradecido a Carlos Certo, deseando que encuentre puerto seguro para poder mirar las tempestades desde lejos.
jueves, junio 10, 2010
Demasiado.
Encuentro un destello genial en After Dark de Haruki Murakami:
- ¿Usted sólo pone elépés?
- Es que los cedés no me gustan - responde el barman.
- ¿Por qué?
- Porque brillan demasiado.
- ¿Usted sólo pone elépés?
- Es que los cedés no me gustan - responde el barman.
- ¿Por qué?
- Porque brillan demasiado.
miércoles, abril 14, 2010
Nostalgia de las ruinas.
Leído en la magnífica y densa novela El pintor de batallas, de Pérez - Reverte:
Nuestro mundo fabrica escombros en vez de ruinas, y en cuanto puede mete un bulldozer y lo hace desaparecer todo, dispuesto a olvidar. Las ruinas molestan, incomodan. Y claro. Sin libros de piedra para leer el futuro. de pronto nos vemos en la otra orilla, con un pie en la barca y sin moneda para Caronte en el bolsillo.
Nuestro mundo fabrica escombros en vez de ruinas, y en cuanto puede mete un bulldozer y lo hace desaparecer todo, dispuesto a olvidar. Las ruinas molestan, incomodan. Y claro. Sin libros de piedra para leer el futuro. de pronto nos vemos en la otra orilla, con un pie en la barca y sin moneda para Caronte en el bolsillo.
martes, diciembre 08, 2009
Necrópolis.
Leo en estos días y en estas noches la novela Necrópolis de Santiago Gamboa. Encuentro esto:
Las vidas son como las ciudades: si son limpias y ordenadas no tienen historia.
Las vidas son como las ciudades: si son limpias y ordenadas no tienen historia.
sábado, noviembre 14, 2009
domingo, agosto 02, 2009
TV de verano.
Reconozco que pasé una semana en la que, en días consecutivos, vi cuatro capítulos de Dexter y tres de Mentes criminales por obra y gracias de las reposiciones veraniegas de las cadenas privadas.
Una de las cosas que me ayudaron a mantener la cabeza sobre los hombres fue la cita célebre del inicio o final de los episodios de la unidad esa de análisis de conducta. Para muestra un par de botones:
El hombre es menos sincero cuando habla por cuenta propia, dadle una máscara y os dirá la verdad (Óscar Wilde).
En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario (George Orwell).
Más por aquí.
Una de las cosas que me ayudaron a mantener la cabeza sobre los hombres fue la cita célebre del inicio o final de los episodios de la unidad esa de análisis de conducta. Para muestra un par de botones:
El hombre es menos sincero cuando habla por cuenta propia, dadle una máscara y os dirá la verdad (Óscar Wilde).
En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario (George Orwell).
Más por aquí.
sábado, mayo 16, 2009
Políticos y frases.
Considero, sin más fundamento que el de la sensación superficial sin demasiada reflexión,que uno de los motivos por los que Barack Obama se ha convertido en una especie de ser mitológico subyugador y milagroso es su capacidad para generar buenas frases, como muestra el yeswecan, algo de lo que en la vieja Europa carecemos. Quizá el hecho de que los políticos no conquisten nuestras cabezas se explica porque hace tiempo que renunciaron a conquistar nuestros oídos.
A este respecto, y sin que sirva de estrambote nostálgico, encontré una anécdota en el curioso y recomendable libro de Manu Leguineche Madre Volga protagonizada por uno de aquellos políticos que sí sabían del poder de las palabras:
Leí en alguna parte que Winston Churchill enseñaba el Parlamento de Londres al general Dwight David Eisenhower, jefe de las fuerzas aliadas en Europa, cuando se asomó a la ventana y dijo conmovido: "Ahí tiene el Támesis." Eisenhower pareció poco impresionado. "El Mississippi o el Hudson son más grandes." "General - replicó el primer ministro- he visto el Mississippi y el Hudson. Son agua sucia. El Támesis es historia líquida."
A este respecto, y sin que sirva de estrambote nostálgico, encontré una anécdota en el curioso y recomendable libro de Manu Leguineche Madre Volga protagonizada por uno de aquellos políticos que sí sabían del poder de las palabras:
Leí en alguna parte que Winston Churchill enseñaba el Parlamento de Londres al general Dwight David Eisenhower, jefe de las fuerzas aliadas en Europa, cuando se asomó a la ventana y dijo conmovido: "Ahí tiene el Támesis." Eisenhower pareció poco impresionado. "El Mississippi o el Hudson son más grandes." "General - replicó el primer ministro- he visto el Mississippi y el Hudson. Son agua sucia. El Támesis es historia líquida."
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domingo, abril 26, 2009
Civilización y muros.

Jean-Jacques Rousseau afirmaba que la civilización nació cuando la especie humana empezó a levantar barreras. Es una observación muy perspicaz. En efecto. Todas las civilizaciones son producto de la falta de libertad en parcelas. Sólo hay una excepción: los aborígenes australianos. Ellos preservaron hasta el siglo XVII una civilización sin barreras. Eran libres hasta la raíz. Podían ir a donde les apeteciera, cuando les apeteciera, hacer lo que les apeteciera. Su vida era, literalmente, un constante ir de aquí para allá. Y andar de un lado para otro era, para ellos, una profunda metáfora de la vida. Cuando llegaron los ingleses y construyeron cercas para encerrar a los animales domésticos, ellos no podían entender de ninguna manera qué significaba aquello. Y, como eran incapaces de comprender aquel principio, los tacharon de seres peligrosos, antisociales, los expulsaron al desierto.
(Haruki Murakami: Kafka en la orilla)
domingo, junio 15, 2008
...Mar.
Los nacidos en el interior no acabamos de comprender el estrecho vínculo que une con el mar a los habitantes de costa, que se traduce en una especial melancolía intermitente cuando pierden el azul en su horizonte cotidiano. Eso quedó de manifiesto en una conversación reciente en torno a comida turca. Recordé una de las frases de Albert Camus, y tras anotarla aquí se la enviaré a una de esas personas que viven lejos del mar como náufragos.
Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.
Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.
sábado, junio 14, 2008
Roberto Bolaño.
Imagino como algo común para todos la existencia de una lista no escrita de nombres propios. Una lista dividida en epígrafes más o menos extensos: amistades, amores, conflictos, pérdidas... Y también escritores.
Por encima de sus obras concretas hay escritores que nos marcan, que nos rozan de una manera especial como si secretamente hubiesen decidido no sólo escribir para nosotros, sino escribirnos a nosotros.
Recordar esos nombres es recordarnos. Pienso en Albert Camus y en cómo era yo hace más de diez años. Pienso en Salman Rushdie y recuerdo leer como primera obra suya completa El último suspiro del moro (posteriormente terminé unos Versos Satánicos que me parecieron dramáticamente su peor novela y que a mis quince años me habían cerrado sus puertas a la altura aproximada de la página 15).
Hoy pienso en Roberto Bolaño. No sólo por sus sobrecogedoramente maravillosas obras escritas, sino por las que quedaron sin escribir debido a una muerte temprana. Dentro de un mes exactamente se cumplirán cinco años sin Bolaño. Por eso dejemos constancia de su última entrevista concedida, publicada en México la misma semana de su muerte.
Es extensa pero vale la pena. Lúcida y agresiva sobrevuela todo tipo de temas como un pájaro en peligro de extinción.
Anotemos algunas respuestas:
¿Qué es la patria para usted?
–Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.
¿Ha vertido alguna lágrima por las numerosas críticas que ha recibido por parte de sus enemigos?
–Muchísimas, cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?
¿Cómo enamoró a su esposa?
–Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.
¿Lautaro será escritor?
–Yo sólo espero que sea feliz. Así que mejor que sea otra cosa. Piloto de avión, por ejemplo, o cirujano plástico, o editor.
¿Qué siente cuando hay críticos como Darío Osses que considera que usted es el escritor latinoamericano con más futuro?
–Debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro. Eso sí, soy de los que tienen más pasado, que al cabo es lo único que cuenta.
Por encima de sus obras concretas hay escritores que nos marcan, que nos rozan de una manera especial como si secretamente hubiesen decidido no sólo escribir para nosotros, sino escribirnos a nosotros.
Recordar esos nombres es recordarnos. Pienso en Albert Camus y en cómo era yo hace más de diez años. Pienso en Salman Rushdie y recuerdo leer como primera obra suya completa El último suspiro del moro (posteriormente terminé unos Versos Satánicos que me parecieron dramáticamente su peor novela y que a mis quince años me habían cerrado sus puertas a la altura aproximada de la página 15).
Hoy pienso en Roberto Bolaño. No sólo por sus sobrecogedoramente maravillosas obras escritas, sino por las que quedaron sin escribir debido a una muerte temprana. Dentro de un mes exactamente se cumplirán cinco años sin Bolaño. Por eso dejemos constancia de su última entrevista concedida, publicada en México la misma semana de su muerte.
Es extensa pero vale la pena. Lúcida y agresiva sobrevuela todo tipo de temas como un pájaro en peligro de extinción.
Anotemos algunas respuestas:
¿Qué es la patria para usted?
–Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.
¿Ha vertido alguna lágrima por las numerosas críticas que ha recibido por parte de sus enemigos?
–Muchísimas, cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?
¿Cómo enamoró a su esposa?
–Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.
¿Lautaro será escritor?
–Yo sólo espero que sea feliz. Así que mejor que sea otra cosa. Piloto de avión, por ejemplo, o cirujano plástico, o editor.
¿Qué siente cuando hay críticos como Darío Osses que considera que usted es el escritor latinoamericano con más futuro?
–Debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro. Eso sí, soy de los que tienen más pasado, que al cabo es lo único que cuenta.
jueves, mayo 08, 2008
Frases terribles.
Oída al azar en la radio una frase de Juan March sobrecogedora: Todo el mundo tiene un precio, y quien no lo tiene es porque no vale nada.
Hablando de precios, March pagó el avión de Franco desde Canarias hasta el Marruecos español para comenzar la guerra civil... ¿Cuánto valdría Juan March?
Hablando de precios, March pagó el avión de Franco desde Canarias hasta el Marruecos español para comenzar la guerra civil... ¿Cuánto valdría Juan March?
miércoles, febrero 27, 2008
Dicho queda
"Todas nuestras bellas artes –literatura, música– nuestra religión, nuestra filosofía moral, han empalidecido desde 1945 ante la creatividad de nuestra ciencia de la muerte."
E.L.Doctorow (1987)
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