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viernes, julio 07, 2017

Cantar

De la obra El suelo bajo sus pies, de Salman Rushdie:

¿Por qué nos importan los cantantes? ¿En dónde radica la fuerza de sus canciones? Quizá deriva de la pura extrañeza de estar cantando en el mundo La nota, la escala, el acorde; melodías, armonías, arreglos, sinfonías. Ópera china, jazz, blues: que esas cosas existan, que hayamos descubierto los intervalos y distancias mágicos que producen el pobre racimo de notas, todo al alcance de la mano humana, a partir del cual podemos construir nuestras catedrales de sonido, es un misterio tan alquimista como el de las matemáticas, o el vino, o el amor. Tal vez los pájaros nos han enseñado. Tal vez no. Tal vez seamos sólo criaturas en busca de una exaltación. No tenemos muchas. Nuestras vidas no son lo que se merecen; son, convengámoslo, deficientes en muchos sentidos penosos. Las canciones las convierten en algo distinto. La canción nos muestra un mundo digno de nuestros anhelos, nos muestra a nosotros mismos como podríamos ser si fuéramos dignos de esa palabra.
Cinco misterios guardan las llaves de lo oculto: el acto del amor, y el nacimiento de un niño, y la contemplación del gran arte, y estar en presencia de la muerte o el desastre, y escuchar la voz humana elevándose en una canción. Esas son las ocasiones en que se abren de golpe los pernos del universo y se nos ofrece un vislumbre de lo que está escondido; un "ef" de lo inefable. En esos momentos la gloria estalla sobre nosotros: la oscura gloria de los terremotos, la resbaladiza maravilla de la vida nueva, el resplandor del canto de Vina Apsara

jueves, junio 19, 2014

HHhH

La novela HHhH de Laurent Binet plantea la reconstrucción novelada del asesinato del carnicero de Praga Heydrich y la construcción del propio relato por parte del autor, con sus preocupaciones por la manera de narrar la historia, la reiteración equívoca de los apellidos de los personajes o la veracidad de los detalles de su relato, como el color del automóvil de la mano derecha de Hitler en Bohemia. Es un edificio que deja conscientemente a la vista su andamiaje, y quizá por eso consigue transmitir no sólo la historia sino también las historias que rodean de una manera más o menos explícita a una creación literaria.
Hay una frase de Pasternak que Binet recoje para ilustrar qué es escribir sobre el nazismo más de medio siglo después. No me gusta la gente indiferente a la verdad.

jueves, junio 05, 2014

La necesidad de un espacio.

Leí tres novelas de Belén Gopegui. En dos de ellas, La escala de los mapas y Deseo de ser punk sus protagonistas, pese a las diferencias de género y edad, tiene en común que no acaban de encajar en el mundo, o no quieren acabar de encajar... Sergio Prim y Martina. Junto a ello, y como respuesta, ambos buscan un espacio, un lugar que puedan sentir suyo. Un sitio por el que no haya que pagar, en palabras una Martina adolescente a punto de cometer su acto de insumisión armada de un disco de Iggy Pop.
Hoy Martina vería decepcionada a Iggy Pop haciendo anuncio de tónica, pero quizá tampoco le sorprendiese, pues esa decepción viene de serie. Los personajes de Gopegui son los que mejor retratan estos tiempos, y el título de una obra aún no leida, La conquista del aire, tiene un lúgubre gusto profético.
Uno de esos espacios tan necesarios, o al menos algo parecido, son las Bibliotecas públicas. Cuando vayas allí, en el medio de estantes y estantes de libros, recuerda a Sergio, recuerda a Martina.
 

jueves, marzo 24, 2011

Corrupción.

Interesante anotación sobre los efectos más profundos que la corrupción ejerce sobre un país encontrado en el intersante libro El caos del Cáucaso de la periodista y escritora rusa Iulia Latínina.
El contexto es el diálogo entre un funcionario ruso y un líder rebelde de una imaginaria república caucásica:

- Nunca podré comprender cómo es que en otros países la gente se gana bien la vida. ¿Por qué nosostros somos incapaces de hacerlo?
- ¿Sabes cuántos habitantes tiene ahora mismo esta República?
- Dos millones y medio.
- ¿Y sabes cuántos se han marchado de aquí?
- Eso no lo sé.
- Medio millón de personas. Medio millón en quince años (...) Te lo explicaré. Ese medio millón de personas eran quienes querían trabajar en lugar de dedicarse al pillaje y a los asesinatos (...) Supongamos que de ese millón de personas hay cien mil que ganan dos mil dólares al mes.  (...) Dos mil dólares al mes son venticuatro mil dólares al año. Hay un criterio universal que dice que los empleados cobran alrededor de una quinta parte de las ganancias que consiguen para la empresa en la que trabajan. Supongamos incluso que no sea una quinta parte y calculemos que es la cuarta parte. Ello significa que una persona que gana dos mil dólares al mes genera al menos cien mil dólares de ganancias cada año. Multiplica cien mil dólares por cien mil personas y obtendrás un resultado muy interesante. A saber, que las personas que huyeron de la República generan un rédito de diez mil millones de dólares. En cambio, la República apenas recibe de Rusia dos mil millones cada año. (...)
Ahora te ruego que e respondas a una pregunta. ¿Cómo se explica que Aslánov [el presidente de la República] y sus hijos prefieran los dos mil millones de las asignaciones presupuestarias que reciben de Moscú en lugar de los, como mínimo, diez mil millones que podrían recibir si no hubieran obligado a toda esa gente a marcharse de aquí? (...)
Yo te lo diré: esos dos mil millones van a parar directamente a las manos de Aslánov (...) En cambio, los diez mil millones no podría repartirlos entre los suyos para granjearse adhesiones y afectos. Porque ese dinero la gente lo ganaría por sí sola. Por tanto, el presidente prefiere disponer de dos mil millones y repartirlos personalmente antes que gobernar un país con diez mil millones de dólares dando vueltas por ahí, sin que él pueda mandar sobre ellos.
                                                                                                  (página 403 y siguientes. Libro editado por Los libros del lince)

miércoles, marzo 02, 2011

Parada obligada.

Era, es y será una parada obligada. Una ventana al mundo.

martes, diciembre 28, 2010

Sunset Park.

Paul Auster sigue escribiendo como Paul Auster en su última novela. Sunset Park posee las cualidades de una pintura hiperrealista hecha a base de crisis económica, lo difícil que es crecer, las tormentosas relaciones familiares, la búsqueda de un espacio y de un lenguaje común en el medio de una sucesión de naufragios o la posibilidad de encontrar una efímera tabla a la que agarrarse, sea esta un amor prohibido o una destartalada casa okupada en un barrio de Nueva York. Siempre Nueva York como espejo de un mundo y de unas historias personales a la deriva.
Lectura muy recomendable para estas navidades en particular y para estos tiempos en general.



Imagen licencia cc vía flickr (Pro_zac)

jueves, junio 10, 2010

Demasiado.

Encuentro un destello genial en After Dark de Haruki Murakami:
- ¿Usted sólo pone elépés?
- Es que los cedés no me gustan - responde el barman.
- ¿Por qué?
- Porque brillan demasiado.

miércoles, abril 14, 2010

Nostalgia de las ruinas.

Leído en la magnífica y densa novela El pintor de batallas, de Pérez - Reverte:

Nuestro mundo fabrica escombros en vez de ruinas, y en cuanto puede mete un bulldozer y lo hace desaparecer todo, dispuesto a olvidar. Las ruinas molestan, incomodan. Y claro. Sin libros de piedra para leer el futuro. de pronto nos vemos en la otra orilla, con un pie en la barca y sin moneda para Caronte en el bolsillo.

lunes, marzo 15, 2010

Amberville.

Por encima de que su final no esté quizá a la altura del resto de la novela, lo cierto es que Amberville es una lectura muy recomendable, especialmente porque estamos ante una novela negra, negrísima, protagonizada por muñecos de peluche.
Sorprende, engancha, entretiene y nos presenta un catálogo de bichos de peluche que harían las delicias del mismísimo Bogart.
Va un fragmento:
Tom - Tom Corneja se arrodilló y metió las plumas de las alas en la abertura. Hurgó tan hondo como pudo y fue sacando el relleno de la llama con tal encarnizamiento que hizo que Sam Gacela apartase la vista. Tanto zarpazo y tanto tirón en las entrañas de la llama prosiguieron hasta que casi todo el algodón de su relleno yacía amontonado en la acera junto a su dueño (...)
El cielo aún estaba lejos de aparecerm estrellado, pero aquí y allá se atisbaba la luz de la luna por las grietas del manto de nubes.

Y también hay un vídeo muy bien hecho que capta a la perfección el ambiente de la novela, si bien está en inglés:

domingo, diciembre 06, 2009

Propuesta.

En estos días recomiéndase acudir a una librería y buscar entre las ediciones de bolsillo la gruesa novela de Orhan Pamuk El Libro negro. En caso de no querer o poder comprarlo, disimuldamente léase el segundo capítulo y prepárese para experimentar un golpe literario similar a un navajazo luminoso.
Una vez cerrado y devuelto el libro a su estante, comprimido entre otros muchos libros de calibres diversos, sálgase a la calle y compruébese que el mundo ya no es el mismo, aunque no se pisen los suelos de Estambul y el Bósforo no suene más que a eco lejano.

sábado, agosto 08, 2009

Diferencia de grado.


Hay quien dice que la única persona más tonta que la que deja un libro es aquélla que lo devuelve... No nos pronunciaremos ni en un sentido ni en otro, pero bien es cierto que un libro varado en estante ajeno pero de amigo/a constituye un fino y sutil nexo de unión en este mundo cruel donde lo más común es el olvido.

De cualquier forma doy la bienvenida a casa al libro que me han devuelto y sólo espero que me lo pidan de nuevo para que siga dando vueltas.

Alcemos nuestras copas reales o imaginarias por los libros perdidos en buenas manos.

sábado, mayo 16, 2009

Políticos y frases.

Considero, sin más fundamento que el de la sensación superficial sin demasiada reflexión,que uno de los motivos por los que Barack Obama se ha convertido en una especie de ser mitológico subyugador y milagroso es su capacidad para generar buenas frases, como muestra el yeswecan, algo de lo que en la vieja Europa carecemos. Quizá el hecho de que los políticos no conquisten nuestras cabezas se explica porque hace tiempo que renunciaron a conquistar nuestros oídos.
A este respecto, y sin que sirva de estrambote nostálgico, encontré una anécdota en el curioso y recomendable libro de Manu Leguineche Madre Volga protagonizada por uno de aquellos políticos que sí sabían del poder de las palabras:

Leí en alguna parte que Winston Churchill enseñaba el Parlamento de Londres al general Dwight David Eisenhower, jefe de las fuerzas aliadas en Europa, cuando se asomó a la ventana y dijo conmovido: "Ahí tiene el Támesis." Eisenhower pareció poco impresionado. "El Mississippi o el Hudson son más grandes." "General - replicó el primer ministro- he visto el Mississippi y el Hudson. Son agua sucia. El Támesis es historia líquida."

domingo, abril 26, 2009

Civilización y muros.



Jean-Jacques Rousseau afirmaba que la civilización nació cuando la especie humana empezó a levantar barreras. Es una observación muy perspicaz. En efecto. Todas las civilizaciones son producto de la falta de libertad en parcelas. Sólo hay una excepción: los aborígenes australianos. Ellos preservaron hasta el siglo XVII una civilización sin barreras. Eran libres hasta la raíz. Podían ir a donde les apeteciera, cuando les apeteciera, hacer lo que les apeteciera. Su vida era, literalmente, un constante ir de aquí para allá. Y andar de un lado para otro era, para ellos, una profunda metáfora de la vida. Cuando llegaron los ingleses y construyeron cercas para encerrar a los animales domésticos, ellos no podían entender de ninguna manera qué significaba aquello. Y, como eran incapaces de comprender aquel principio, los tacharon de seres peligrosos, antisociales, los expulsaron al desierto.
(Haruki Murakami: Kafka en la orilla)

sábado, julio 12, 2008

El caso Tuláyev.

Escrito a comienzos de la década de los cuarenta en paralelo al sucesivo exilio del autor por Francia y México, El caso Tuláyev se inscribe en lo que podríamos denominar la narrativa desengañada, obra del grupo de intelectuales y militantes de izquierda que, mucho antes de los sucesos de Hungría del 56 o de la Checoslovaquia del 68, advirtieron y denunciaron la barbarie estalinista y la gangrena de todos sus peones.
Victor Serge es uno de esos autores, y en su novela se retratan de una manera magistral las purgas tan cotidianas en la Unión Soviética, con sus mecanismos perversos e irracionales.
Se puede leer la novela completa aquí, pero anda por las bibliotecas. Quizá no sea la mejor lectura para el verano si buscas evasión, pero es imprescindible si buscas la comprensión de un siglo pródigo en todo tipo de frustraciones y naufragios.
Para finalizar anotemos sencillamente los títulos de los capítulos, que poseen una extraña y premonitoria belleza en sí mismos:
I.- Los cometas de la noche.
II.- Las espadas son ciegas.
III.- Los hombres asediados.
IV.- Construir es perecer.
V.- El viaje a la derrota.
VI.- Cada quien se ahoga a su manera.
VII.- La Orilla de la Nada.
VIII.- El camino del oro.
IX.- Que la pureza sea traición.
X.- El deslizamiento de los témpanos continuaba...

martes, julio 08, 2008

2146.




El artista alemán Jochen Gertz construyó a escondidas con un grupo de estudiantes un raro monumento. Al descubrir que en Alemania habían sido destruídos 2146 cementerios judíos, Gertz y los estudiantes robaron los adoquines de la plaza principal de Saarbrücken durante la noche. Gertz y los estudiantes escribieron en la cara inferior de los adoquines el número de cada uno de los cementerios desaparecidos y luego devolvían los adoquines al mismo sitio. Algunos años después la plaza de Saarbrücken recibió un nuevo nombre: Plaza del Monumento Invisible.


(Dubravka Ugresic: El Museo de la Rendición Incondicional)

martes, junio 03, 2008

El día que Albert Einstein compró mil ejemplares de la misma revista.

Quizá a nuestros vecinos de porsilasmoscas les suene el nombre de John Hersey, pero por aquí lo conocimos gracias a la lluvia del fin de semana sumadas a las horas muertas de biblioteca.
En el año 1946 publicó un reportaje en la revista New Yorker sobre los supervivientes de Hiroshima con sus testimonios. En ese momento, a muchos estadounidenses se les desprendió un velo de la mirada y pudieron comprobar los sobrecogedores efectos del primer bombardeo nuclear.
Durante la inmediata posguerra la línea oficial promovida y supervisada por Washington y avalada por científicos y periodistas se basaba en dos puntos:
1.- El bombardeo era la única solución para derrotar a Japón (falso, se trataba de enseñarle un poco los dientes a Stalin antes de repartirse el mundo).
2.- La bomba de Hiroshima no había causado radiación alguna (sin comentarios).
Tal línea oficial había conseguido que muchos ciudadanos considerasen (y consideren) el tristemente célebre hongo atómico como una nueva estatua de la libertad, y lo que escribió Hersey removió las conciencias demostrando el valor neto del periodismo: la información como fuente de conocimiento para una sociedad, aunque sea a costa de una enorme vergüenza de sí misma. Algo irrenunciable para una democracia.
Se dice que Albert Einstein compró mil ejemplares de esa revista. ¿Qué habrá sido de ellos?

Más información y mejor, en el libro Historia de los bombardeos de Sven Lindqvist. Apto para días de lluvia.

domingo, mayo 25, 2008

Medidas.

Como nunca se sabe lo que puede hacer falta, dejamos anotada la equivalencia de una unidad de distancia basada en el cuerpo humano y que representaba distintas longitudes en función de las culturas que la empleaban, el codo, hoy en desuso pero famoso en su época, especialmente por su uso por parte de Yahvé cuando le indicó a Noé que un arca, para ser arca necesitaba trescientos codos de longitud y algún que otro criterio más (Gen 16, 14 - 16)

CODO - EQUIVALENTE MÉTRICO
romano - 0,444 m
egipcio "corto" - 0,450 m
griego - 0,463 m
asirio - 0,494 m
sumerio - 0,502 m
egipcio "real"- 0,524 m
talmúdico - 0,555 m
palestino - 0,641 m

Más información en Metrum de Andrew Robinson.

miércoles, mayo 21, 2008

Utilidades.

A pesar de que en el zoco discrepamos de su conceptualización del bolso, en numerosas ocasiones hemos dejado constancia de lo fascinante, hipnótico y conmovedor del cine de Isabel Coixet. Recientemente escribía además un pequeño e interesante libro, La vida es un guión, del que tomamos prestado el siguiente fragmento:

Siempre he ejercido mi oficio de cineasta en medio de un estado mental contradictorio: al puro entusiasmo que me provoca el mero acto de rodar, se une la desazón de la certeza de que las películas no cambian en el mundo, ni transforman ciencias, ni hacen la existencia más llevadera, el subterráneo convencimiento de que las películas no sirven para nada. (...).
Hace unos días, después de un pase de Mi vida sin mí, se me acercó una chica de unos diecisiete años. No tenía los ojos enrojecidos, ni esquivaba mi mirada, ni balbuceaba: sólo sé que me cogió la mano con firmeza y me dijo: "Gracias por haber hecho esta película, gracias por ayudarme a entender los silencios de mi padre, que murió hace dos años. Yo he vivido estos dos últimos años reprochándole que no me dijera nada de su enfermedad, y ahora por fin lo he entendido, lo he sentido, lo he vivido con la película. Ha sido como tenerle a mi lado diciéndome: '¿Lo ves, lo entiendes ahora?' "

domingo, mayo 18, 2008

La peor banda del mundo.


Así se titula un magnífico cómic del portugués José Carlos Fernandes, que posee una magia y una textura visual incomparable. A lo largo de las breves, agudas e inconexas (o conectadas) historias se va tejiendo una trama en el que cada página añade un pequeño pero imprescindible matiz, como si fuera una caja china de papel envejecido.
Para correr a comprarlo o a la biblioteca.

(Cita inicial del primer ejemplar:
Las escasas consistencias del mundo
comienzan siempre en los rincones.
Y las cosas olvidadas
Guardan las únicas señales
Roberto Juarroz, "Decimotercera poesía vertical")

viernes, mayo 09, 2008

Maus.


Maus es el título del comic de Art Spiegelman en el que cuenta la historia de sus padres, judíos en el infierno polaco de la Segunda Guerra Mundial, con estancia en Auschwitz incluida.
Llama la atención por animalizar a los personajes: los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos... También destaca por presentar la supervivencia cotidiana en el horror más absoluto, y, por último, es de especial interés cómo se entrelaza la historia de Spiegelman con su padre, quien le cuenta la historia a lo largo de unas jornadas dilatadas en el tiempo y marcadas por la mezcla entre la recreación del pasado y la incomunicación del presente.
No se lo pierdan.