Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde
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lunes, agosto 29, 2016
En desacuerdo
Durante cierto tiempo recordé con frecuencia esas tres líneas, que me parecían de una clarividencia absoluta para estos días terribles en los que vivimos. Hoy manifiesto mi desacuerdo, no hacia el maestro González sino hacia mi interpretación. Es cada vez más evidente que lo que es preciso encontrar para la nueva historia son las palabras viejas. No en vano el Winston Smith de 1984 brindaba por el pasado.
viernes, mayo 09, 2014
El horror (aún) inaceptable.
Sucedió el 14 de abril pero no ha sacudido los océanos virtuales de imagen y tinta hasta estos días. Doscientas niñas secuestradas en Nigeria para ser vendidas como esclavas. El horror. Un horror aún inaceptable. Creo que era francés y filósofo quien decía que el triste destino de África era convertirse en un yacimiento de catástrofes, en una sucesión de desastres que llamasen la atención mediática en base a una perversa progresión de los detalles, forzosamente cada vez más espantosos para que la opinión pública occidental quedase tocada durante un período de tiempo cada vez más corto. Ante cada desastre, motivado por causas naturales o antrópicas, el discurso aleatorio y en bucle de los "no es tolerable," "nuestro gobierno se dispone a disposición de las necesidades de...," "aprobaremos de urgencia un paquete de ayuda a la cooperación," "presionaremos diplomáticamente con toda determinación" o "intervendremos militarmente" se activaría y los telediarios y las redes sociales se harían eco... durante unos días.
Casi un mes después del secuestro aterra pensar en dónde y cómo estarán las doscientas niñas; y es casi tan aterrador pensar en el tiempo que pasará hasta que este horror caduque como noticia y guardemos los discursos y los hashtags a la espera de un horror mayor. También aterra la certeza de que si esas niñas vuelven a casa y, dentro de diez años quieren llegar a Europa a toda costa, se encontrarán alambradas y vallas con cuchillas cuando lleguen a Melilla y vean, a lo lejos esa Europa que tan rápido se llena la boca con bonitas palabras. Tan lejos y tan cerca.
Wole Soyinka, poeta nigeriano, escribió en la cárcel hace unos cincuenta años esto:
Lenta, inexorablemente, la realidad se disuelve y la certidumbre
traiciona a la conciencia
jueves, mayo 13, 2010
sábado, abril 24, 2010
Con diez años de retraso.
Pienso en estos últimos tiempos con frecuencia en el siglo XX. Me sorprendo a mí mismo imaginando determinados sucesos de la historia en general o repasando aspectos de mi historia. No llego a conclusiones en ninguno de los dos ámbitos. Pero encontré por casualidad este poema de Eugenio Montejo a modo de despedida para la centuria.
Adiós al siglo XX
a Alvaro Mutis
Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
espía ad honorem de algún reino gótico,
recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
tatuados de rumor infinito.
La línea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe más soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teorías...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler allá lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serrín de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.
Adiós al siglo XX
a Alvaro Mutis
Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
espía ad honorem de algún reino gótico,
recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
tatuados de rumor infinito.
La línea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe más soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teorías...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler allá lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serrín de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.
domingo, marzo 28, 2010
sábado, febrero 13, 2010
Controladores aéreos
Continuamos con la oferta de grandes momentos en breve espacio de tiempo para todos aquellos que, desbordados por el frenesí de la vida posmoderna (transmutada en prisa a costa de mantener sus vocales e hipotecar sus dos consonantes para adquirir tres), aspiran a comprenderla en mayor o menor medida, a pesar de que el resultado de esa comprensión pueda resultar aterrador.
Si ayer era un vídeo de toda la historia de la humanidad en tres minutos, hoy ofrecemos un pequeño texto del escritor colombiano Santiago Gamboa, que se encuentra unicamente a un clic de distancia y cuya lectura no excede los 2 minutos y treinta segundos.
Imagen de aquí.
Si ayer era un vídeo de toda la historia de la humanidad en tres minutos, hoy ofrecemos un pequeño texto del escritor colombiano Santiago Gamboa, que se encuentra unicamente a un clic de distancia y cuya lectura no excede los 2 minutos y treinta segundos.
Imagen de aquí.
jueves, julio 16, 2009
Lagartos
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!
Federico García Lorca.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!
Federico García Lorca.
sábado, junio 13, 2009
Underwood

Pocos nombres de marca se ajustan tan bien al objeto que promocionan, dotándole de una identidad propia que va más allá de la "máquina de escribir."
UNDERWOOD GIRLS (Pedro Salinas)
Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas, aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas, y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula, como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras, sin sentido,
ese, zeda, jota, i...
viernes, julio 18, 2008
De vez en cuando...
De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas...
(J.M. Serrat)
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas...
(J.M. Serrat)
miércoles, julio 09, 2008
Luciérnagas.
De Gioconda Belli...
A las cinco de la tarde
Cuando el resplandor se queda sin brillo
Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día
Oigo el grupo bullicioso de niños
Que salen a cazar luciérnagas.
Corriendo sobre el pasto
Se dispersan entre los arbustos,
Gritan su excitación, palpan su deslumbre
Se arma un círculo alrededor de la pequeña
Que muestra la encendida cuenca de sus manos
Titilando.
Antiguo oficio humano
Este de querer atrapar la luz.
¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
la noche?
El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
Pero la oscuridad
Sigue poblada de luciérnagas.
A las cinco de la tarde
Cuando el resplandor se queda sin brillo
Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día
Oigo el grupo bullicioso de niños
Que salen a cazar luciérnagas.
Corriendo sobre el pasto
Se dispersan entre los arbustos,
Gritan su excitación, palpan su deslumbre
Se arma un círculo alrededor de la pequeña
Que muestra la encendida cuenca de sus manos
Titilando.
Antiguo oficio humano
Este de querer atrapar la luz.
¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
la noche?
El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
Pero la oscuridad
Sigue poblada de luciérnagas.
sábado, mayo 31, 2008
Lisboa Story.
Recuerdo a duras penas una de las últimas frases de la película de Wenders Lisboa Story, sin embargo bajo múltiples posibilidades esa frase, que es de Fernando Pessoa, ha acompañado muchas mañanas desde que surgió de las sombras de un teatro convertido en sala de cine por la magia enlatada que obran los festivales:
A plena luz del día, hasta los sonidos relucen.
A plena luz del día, hasta los sonidos relucen.
miércoles, mayo 28, 2008
Voces.
En esta página pueden encontrarse poemas leídos por poetas. Desde un Miguel Hernández que más bien se intuye por la calidad de la grabación, a un Juan Gelman o un Ángel González o a un Mario Benedetti de voces suaves y a la vez levemente afiladas como espadas de madera.
Llama la atención la ¿decepción? que causa la dicción excesiva de Pablo Neruda. Se echa de menos a Roberto Bolaño.
Llama la atención la ¿decepción? que causa la dicción excesiva de Pablo Neruda. Se echa de menos a Roberto Bolaño.
domingo, mayo 18, 2008
La peor banda del mundo.

Así se titula un magnífico cómic del portugués José Carlos Fernandes, que posee una magia y una textura visual incomparable. A lo largo de las breves, agudas e inconexas (o conectadas) historias se va tejiendo una trama en el que cada página añade un pequeño pero imprescindible matiz, como si fuera una caja china de papel envejecido.
Para correr a comprarlo o a la biblioteca.
(Cita inicial del primer ejemplar:
Las escasas consistencias del mundo
comienzan siempre en los rincones.
Y las cosas olvidadas
Guardan las únicas señales
Roberto Juarroz, "Decimotercera poesía vertical")
miércoles, abril 23, 2008
23 de abril.
En estos días se escucha hablar de Juan Gelman, último premio Cervantes. En una rueda de prensa le preguntaron qué es la poesía (pregunta realmente original) y él, con gran sentido del humor, dijo que sus múltiples definiciones dan cuenta de lo complejo que es definirla, y que, por si necesitaban una, dejaba la siguiente: La poesía es un árbol sin hojas que da sombra.
Feliz día del libro (y de la lectura).
Manzana sola en la fuente,
¿qué hace sin Paraíso? Nadie ve
su cicatriz amarga.
¿Me pregunta a dónde fue el secreto
de irse por tanta puerta
cerrada, alto el crepúsculo
firme, la cara que
sueña, sueña, sueña,
sin importar lo que perdió?
En un rincón, el viento
mueve la sombra de las hojas.
(Juan Gelman).
Feliz día del libro (y de la lectura).
Manzana sola en la fuente,
¿qué hace sin Paraíso? Nadie ve
su cicatriz amarga.
¿Me pregunta a dónde fue el secreto
de irse por tanta puerta
cerrada, alto el crepúsculo
firme, la cara que
sueña, sueña, sueña,
sin importar lo que perdió?
En un rincón, el viento
mueve la sombra de las hojas.
(Juan Gelman).
domingo, marzo 30, 2008
Cajas.
Lo diría una indígena y tendría razón.
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les dejan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Los Bancos y las Cajas tienen caja,
los establecimientos tienen y hacen caja."
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.
Ángel Guinda.
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les dejan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Los Bancos y las Cajas tienen caja,
los establecimientos tienen y hacen caja."
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.
Ángel Guinda.
sábado, enero 12, 2008
Ángel González (1925 - 2008)

Murió Ángel González. Día gris y despiadado.
El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.
martes, julio 03, 2007
El poema y la geografía. (Nizar Qabbani)
En los países de Occidente, amiga mía
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.
... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.
Nosotros no escribimos
-como el occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.
... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.
Nosotros no escribimos
-como el occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.
viernes, junio 01, 2007
La herida (Antonio Porpetta).
(Poesía es respirar por la herida. Leopoldo de Luis).
Si vuestra herida es, sencillamente,
una simple lesión de los tejidos
penetrante o contusa,
una ofensa a la piel originada
por violencia exterior,
más o menos extensa o lacerante,
más o menos profunda…
la solución es fácil: una cura
con la asepsia debida,
una limpia sutura realizada
por un buen terapeuta,
y sólo os quedará la cicatriz.
O ni siquiera eso: puro olvido.
Mas si la herida oculta su amenaza
en hondos laberintos,
y extiende la espiral de su amargura
por secretas regiones, invadiendo
los huecos intangibles, las calladas
raíces de lo humano,
lenta será la lucha, imposible
su exacta curación.
Habitará en vosotros como un huésped
cercano y duradero,
sangre será de vuestra propia sangre,
testimonio implacable del latido.
Con el tiempo será la compañera
de tristes aventuras:
quizá lleguéis a amarla porque os ame
con su aterida voz, con la certeza
de su tenaz caricia.
Y algún día
despertaréis sin miedo respirando
por ella, y en su imperio
quedará encarcelada vuestra vida.
Aunque os ciegue su llanto, aunque os pese
su carga de dolor.
Porque sólo seréis lo que ella os duela.
Si vuestra herida es, sencillamente,
una simple lesión de los tejidos
penetrante o contusa,
una ofensa a la piel originada
por violencia exterior,
más o menos extensa o lacerante,
más o menos profunda…
la solución es fácil: una cura
con la asepsia debida,
una limpia sutura realizada
por un buen terapeuta,
y sólo os quedará la cicatriz.
O ni siquiera eso: puro olvido.
Mas si la herida oculta su amenaza
en hondos laberintos,
y extiende la espiral de su amargura
por secretas regiones, invadiendo
los huecos intangibles, las calladas
raíces de lo humano,
lenta será la lucha, imposible
su exacta curación.
Habitará en vosotros como un huésped
cercano y duradero,
sangre será de vuestra propia sangre,
testimonio implacable del latido.
Con el tiempo será la compañera
de tristes aventuras:
quizá lleguéis a amarla porque os ame
con su aterida voz, con la certeza
de su tenaz caricia.
Y algún día
despertaréis sin miedo respirando
por ella, y en su imperio
quedará encarcelada vuestra vida.
Aunque os ciegue su llanto, aunque os pese
su carga de dolor.
Porque sólo seréis lo que ella os duela.
jueves, mayo 24, 2007
Castillos de arena.

Escribe Gioconda Belli:
Por qué no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena?
Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen más que el peso
del aire entre mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza.
Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta.
Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad está lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa...
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