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sábado, abril 17, 2010
Consejos.
En la cuenta atrás para el día del libro, una batería de consejos breves de escritores de todo pelaje sobre el acto de escribir: pincha aquí.
domingo, marzo 01, 2009
lunes, junio 30, 2008
Bolígrafos (III)
Durante mucho tiempo culpé a los bolígrafos de las páginas en blanco que no pude empezar o que dejé a medio escribir. Siempre se tiende a buscar un responsable externo de nuestros fracasos y, es justo reconocerlo, los bolígrafos soportan la culpa con un silencioso y elegante estoicismo.
domingo, junio 29, 2008
Bolígrafos (II)
Debo reconocer que, a pesar de no ser santo de mi devoción, Juan José Millás tiene una manera fascinante de escribir artículos.
Aquí dejo uno sobre los bolígrafos y su diferente manera de morir respecto a los lápices. Altamente recomendable.
Aquí dejo uno sobre los bolígrafos y su diferente manera de morir respecto a los lápices. Altamente recomendable.
miércoles, abril 23, 2008
23 de abril.
En estos días se escucha hablar de Juan Gelman, último premio Cervantes. En una rueda de prensa le preguntaron qué es la poesía (pregunta realmente original) y él, con gran sentido del humor, dijo que sus múltiples definiciones dan cuenta de lo complejo que es definirla, y que, por si necesitaban una, dejaba la siguiente: La poesía es un árbol sin hojas que da sombra.
Feliz día del libro (y de la lectura).
Manzana sola en la fuente,
¿qué hace sin Paraíso? Nadie ve
su cicatriz amarga.
¿Me pregunta a dónde fue el secreto
de irse por tanta puerta
cerrada, alto el crepúsculo
firme, la cara que
sueña, sueña, sueña,
sin importar lo que perdió?
En un rincón, el viento
mueve la sombra de las hojas.
(Juan Gelman).
Feliz día del libro (y de la lectura).
Manzana sola en la fuente,
¿qué hace sin Paraíso? Nadie ve
su cicatriz amarga.
¿Me pregunta a dónde fue el secreto
de irse por tanta puerta
cerrada, alto el crepúsculo
firme, la cara que
sueña, sueña, sueña,
sin importar lo que perdió?
En un rincón, el viento
mueve la sombra de las hojas.
(Juan Gelman).
viernes, marzo 28, 2008
Rafael Azcona.
Además de por sus guiones, que cada uno se lleva un trozo de la historia de España, en el zoco se recordará a Rafael Azcona por los aviones de papel de los que ya hablamos en una ocasión.
Hoy siguen volando aviones de papel:
Hoy siguen volando aviones de papel:
domingo, noviembre 11, 2007
Mailer

Murió Norman Mailer pero siempre quedará en los buscadores de Internet.
En el 89 escribió esto sobre el asunto de la fatwa contra Rushdie:
Pero ahora el ayatolá Jomeini nos ha ofrecido una oportunidad para reconquistar (los novelistas) nuestra delicada religión, que no es otra cosa que fe en el poder de las palabras y voluntad de sufrir por ellas. El ayatolá nos incita a la gran cólera que experimentamos cuando se pone en peligro nuestra libertad para decir lo que queramos, sabio o estúpido, bondadoso o cruel, bien o mal intencionado. Efectivamente, descubrimos que tal vez queremos sufrir por nuestra idea. Tal vez, en última instancia, queremos morir por la idea de que, en un mundo de certidumbres cda vez más reducidas y ecologías asfixiadas, la verdadera literatura sea el absoluto que debemos defender.
lunes, mayo 07, 2007
Aviones de papel.
Fragmento de una conversación con el imprescindible Rafael Azcona:¿Cuál es el momento de mayor pereza antes de ponerte a escribir el guión?
Nunca he sentido pereza, pero siempre me cuesta una semana o dos encontrar el tono. Recuerdo que, a causa de esa dificultad, una vez en Roma convertí en aviones de papel casi quinientos folios. Fue estupendo: me habían dado una habitación en el último piso del Hotel Ambasciatori, y uno de aquellos modelos estuvo en el aire diecisiete minutos de reloj, planeando entre las golondrinas que al atardecer volaban sobre la parte baja de Vía Veneto.
viernes, abril 20, 2007
Para escribir...
En vísperas del día del libro anotemos seis consejos sobre la escritura procedentes del gran Steinbeck:
1) Abandona la idea de que terminarás algún día. Pierde la cuenta de las 400 páginas y escribe una página diaria, eso ayuda. Después, cuando hayas terminado, siempre te sorprenderás.
2) Escribe libremente y tan rápido como sea posible, echando todo el papel. No corrijas o reescribas hasta que hayas escrito todo el libro. Las correcciones hechas durante el principio de la creación son, por lo general, excusas para no seguir adelante. Además, influyen en el flujo y el ritmo, que solo pueden ser fruto de una especie de asociación inconsciente con el tema.
3) Olvida a tu auditorio general. Primero, ese auditorio anónimo y sin rostro te atemorizará terriblemente y, segundo, a diferencia del teatro, ese auditorio no existe. Al escribir, tu auditorio es un lector único; he descubierto que a veces resulta útil escoger a una persona: una persona real a la que conoces o una persona imaginaria y escribir dirigiéndose a ella.
4) Si una escena o parte te parece difícil y aun así piensas que la quieres incluir, déjala y continúa. Cuando termines de escribir la totalidad podrás regresar y quizá encuentres que había presentado tantas dificultades porque no se encontraba en su lugar.
5) Desconfía de una escena que te guste demasiado, más que las otras. Por lo general resulta ser una imposición.
6) Si escribes diálogos, repítelos en voz alta a medida que los vayas escribiendo. Sólo entonces obtendrás el sonido del diálogo.
1) Abandona la idea de que terminarás algún día. Pierde la cuenta de las 400 páginas y escribe una página diaria, eso ayuda. Después, cuando hayas terminado, siempre te sorprenderás.
2) Escribe libremente y tan rápido como sea posible, echando todo el papel. No corrijas o reescribas hasta que hayas escrito todo el libro. Las correcciones hechas durante el principio de la creación son, por lo general, excusas para no seguir adelante. Además, influyen en el flujo y el ritmo, que solo pueden ser fruto de una especie de asociación inconsciente con el tema.
3) Olvida a tu auditorio general. Primero, ese auditorio anónimo y sin rostro te atemorizará terriblemente y, segundo, a diferencia del teatro, ese auditorio no existe. Al escribir, tu auditorio es un lector único; he descubierto que a veces resulta útil escoger a una persona: una persona real a la que conoces o una persona imaginaria y escribir dirigiéndose a ella.
4) Si una escena o parte te parece difícil y aun así piensas que la quieres incluir, déjala y continúa. Cuando termines de escribir la totalidad podrás regresar y quizá encuentres que había presentado tantas dificultades porque no se encontraba en su lugar.
5) Desconfía de una escena que te guste demasiado, más que las otras. Por lo general resulta ser una imposición.
6) Si escribes diálogos, repítelos en voz alta a medida que los vayas escribiendo. Sólo entonces obtendrás el sonido del diálogo.
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