lunes, junio 30, 2008
Bolígrafos (III)
Durante mucho tiempo culpé a los bolígrafos de las páginas en blanco que no pude empezar o que dejé a medio escribir. Siempre se tiende a buscar un responsable externo de nuestros fracasos y, es justo reconocerlo, los bolígrafos soportan la culpa con un silencioso y elegante estoicismo.
domingo, junio 29, 2008
Bolígrafos (II)
Debo reconocer que, a pesar de no ser santo de mi devoción, Juan José Millás tiene una manera fascinante de escribir artículos.
Aquí dejo uno sobre los bolígrafos y su diferente manera de morir respecto a los lápices. Altamente recomendable.
Aquí dejo uno sobre los bolígrafos y su diferente manera de morir respecto a los lápices. Altamente recomendable.
sábado, junio 28, 2008
Bolígrafos (I)



Según un minucioso estudio que combinó pruebas de sometimiento a calor, tensión y caída con prueba de manejo por parte de usuario, el bolígrafo bic es el de mejor relación calidad precio. El de escritura más apreciada por los usuarios es el Pilot BL-VB5 y, en cuanto al diseño, el más valorado es el Stabilo Bionic.
Tras la prueba de caída se constató que todos los bolígrafos analizados escribían con un grosor de trazado menor, salvo el staedtler, cuyas líneas pasaron de 0'56 mm de anchura a 0'62 mm. Curioso misterio.
Por último, anotar que sólo fueron sometidos a prueba los bolígrafos de tinta azul. Cuestión de nobleza, imagino.
martes, junio 24, 2008
32.
Noches aquellas de capítulos repetidos sin ningún tipo de orden. Aunque el orden era lo de menos. Feliz cumpleaños.
Horario de trabajo.
Ahora que la jornada laboral tiende por obra y gracia de la UE al infinito, es momento de recordar una de las películas más interesantes tomada al azar en un videoclub que resiste heroicamente los embates de las descargas de Internet.
Los edukadores (espantoso título en castellano sobre un original alemán más adecuado: Los años de abundancia han pasado) reflexiona sobre el mundo que estamos edificando y sobre la manera en que construimos verjas, muros y alambradas bajo la apariencia de lo cotidiano: casas, coches y planes de jubilación.
Refrescante y distinta, vale la pena. Dejemos un fragmento en esta noche de San Juan para ahuyentar las brujas, que jamás han sido tan amenazadoras como en estos días de flexibilización laboral. (Y nos solidarizamos con el cabreo del amigo Plutón).
Los edukadores (espantoso título en castellano sobre un original alemán más adecuado: Los años de abundancia han pasado) reflexiona sobre el mundo que estamos edificando y sobre la manera en que construimos verjas, muros y alambradas bajo la apariencia de lo cotidiano: casas, coches y planes de jubilación.
Refrescante y distinta, vale la pena. Dejemos un fragmento en esta noche de San Juan para ahuyentar las brujas, que jamás han sido tan amenazadoras como en estos días de flexibilización laboral. (Y nos solidarizamos con el cabreo del amigo Plutón).
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cine,
Política internacional.,
Política nacional.
jueves, junio 19, 2008
Nubes.
La diagonal ascendente del aula permitía ver, además de docenas de rostros concentrados, una fila de cielo azul surcado, de vez en cuando, por fragmentos de nubes.
domingo, junio 15, 2008
...Mar.
Los nacidos en el interior no acabamos de comprender el estrecho vínculo que une con el mar a los habitantes de costa, que se traduce en una especial melancolía intermitente cuando pierden el azul en su horizonte cotidiano. Eso quedó de manifiesto en una conversación reciente en torno a comida turca. Recordé una de las frases de Albert Camus, y tras anotarla aquí se la enviaré a una de esas personas que viven lejos del mar como náufragos.
Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.
Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.
sábado, junio 14, 2008
Roberto Bolaño.
Imagino como algo común para todos la existencia de una lista no escrita de nombres propios. Una lista dividida en epígrafes más o menos extensos: amistades, amores, conflictos, pérdidas... Y también escritores.
Por encima de sus obras concretas hay escritores que nos marcan, que nos rozan de una manera especial como si secretamente hubiesen decidido no sólo escribir para nosotros, sino escribirnos a nosotros.
Recordar esos nombres es recordarnos. Pienso en Albert Camus y en cómo era yo hace más de diez años. Pienso en Salman Rushdie y recuerdo leer como primera obra suya completa El último suspiro del moro (posteriormente terminé unos Versos Satánicos que me parecieron dramáticamente su peor novela y que a mis quince años me habían cerrado sus puertas a la altura aproximada de la página 15).
Hoy pienso en Roberto Bolaño. No sólo por sus sobrecogedoramente maravillosas obras escritas, sino por las que quedaron sin escribir debido a una muerte temprana. Dentro de un mes exactamente se cumplirán cinco años sin Bolaño. Por eso dejemos constancia de su última entrevista concedida, publicada en México la misma semana de su muerte.
Es extensa pero vale la pena. Lúcida y agresiva sobrevuela todo tipo de temas como un pájaro en peligro de extinción.
Anotemos algunas respuestas:
¿Qué es la patria para usted?
–Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.
¿Ha vertido alguna lágrima por las numerosas críticas que ha recibido por parte de sus enemigos?
–Muchísimas, cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?
¿Cómo enamoró a su esposa?
–Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.
¿Lautaro será escritor?
–Yo sólo espero que sea feliz. Así que mejor que sea otra cosa. Piloto de avión, por ejemplo, o cirujano plástico, o editor.
¿Qué siente cuando hay críticos como Darío Osses que considera que usted es el escritor latinoamericano con más futuro?
–Debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro. Eso sí, soy de los que tienen más pasado, que al cabo es lo único que cuenta.
Por encima de sus obras concretas hay escritores que nos marcan, que nos rozan de una manera especial como si secretamente hubiesen decidido no sólo escribir para nosotros, sino escribirnos a nosotros.
Recordar esos nombres es recordarnos. Pienso en Albert Camus y en cómo era yo hace más de diez años. Pienso en Salman Rushdie y recuerdo leer como primera obra suya completa El último suspiro del moro (posteriormente terminé unos Versos Satánicos que me parecieron dramáticamente su peor novela y que a mis quince años me habían cerrado sus puertas a la altura aproximada de la página 15).
Hoy pienso en Roberto Bolaño. No sólo por sus sobrecogedoramente maravillosas obras escritas, sino por las que quedaron sin escribir debido a una muerte temprana. Dentro de un mes exactamente se cumplirán cinco años sin Bolaño. Por eso dejemos constancia de su última entrevista concedida, publicada en México la misma semana de su muerte.
Es extensa pero vale la pena. Lúcida y agresiva sobrevuela todo tipo de temas como un pájaro en peligro de extinción.
Anotemos algunas respuestas:
¿Qué es la patria para usted?
–Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.
¿Ha vertido alguna lágrima por las numerosas críticas que ha recibido por parte de sus enemigos?
–Muchísimas, cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?
¿Cómo enamoró a su esposa?
–Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.
¿Lautaro será escritor?
–Yo sólo espero que sea feliz. Así que mejor que sea otra cosa. Piloto de avión, por ejemplo, o cirujano plástico, o editor.
¿Qué siente cuando hay críticos como Darío Osses que considera que usted es el escritor latinoamericano con más futuro?
–Debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro. Eso sí, soy de los que tienen más pasado, que al cabo es lo único que cuenta.
viernes, junio 13, 2008
domingo, junio 08, 2008
Fogonazos.
Aquí nos referimos a él en la barra de la derecha bajo la advocación de "El mejor." A día de hoy su último post no sólo confirma esa categoría sino que la agranda. Aunque el tema sea terrible (No leer en días tristes).
jueves, junio 05, 2008
12.
Se estiman en unos 12 los segundos que permaneció el primer avión a motor en el aire durante el primer vuelo, allá por 1903. Realmente no es mucho, pero seguro que para los hermanos Wright esos doce segundos se hicieron hermosamente eternos a pesar de su fugacidad.
martes, junio 03, 2008
El día que Albert Einstein compró mil ejemplares de la misma revista.
Quizá a nuestros vecinos de porsilasmoscas les suene el nombre de John Hersey, pero por aquí lo conocimos gracias a la lluvia del fin de semana sumadas a las horas muertas de biblioteca.
En el año 1946 publicó un reportaje en la revista New Yorker sobre los supervivientes de Hiroshima con sus testimonios. En ese momento, a muchos estadounidenses se les desprendió un velo de la mirada y pudieron comprobar los sobrecogedores efectos del primer bombardeo nuclear.
Durante la inmediata posguerra la línea oficial promovida y supervisada por Washington y avalada por científicos y periodistas se basaba en dos puntos:
1.- El bombardeo era la única solución para derrotar a Japón (falso, se trataba de enseñarle un poco los dientes a Stalin antes de repartirse el mundo).
2.- La bomba de Hiroshima no había causado radiación alguna (sin comentarios).
Tal línea oficial había conseguido que muchos ciudadanos considerasen (y consideren) el tristemente célebre hongo atómico como una nueva estatua de la libertad, y lo que escribió Hersey removió las conciencias demostrando el valor neto del periodismo: la información como fuente de conocimiento para una sociedad, aunque sea a costa de una enorme vergüenza de sí misma. Algo irrenunciable para una democracia.
Se dice que Albert Einstein compró mil ejemplares de esa revista. ¿Qué habrá sido de ellos?
Más información y mejor, en el libro Historia de los bombardeos de Sven Lindqvist. Apto para días de lluvia.
En el año 1946 publicó un reportaje en la revista New Yorker sobre los supervivientes de Hiroshima con sus testimonios. En ese momento, a muchos estadounidenses se les desprendió un velo de la mirada y pudieron comprobar los sobrecogedores efectos del primer bombardeo nuclear.
Durante la inmediata posguerra la línea oficial promovida y supervisada por Washington y avalada por científicos y periodistas se basaba en dos puntos:
1.- El bombardeo era la única solución para derrotar a Japón (falso, se trataba de enseñarle un poco los dientes a Stalin antes de repartirse el mundo).
2.- La bomba de Hiroshima no había causado radiación alguna (sin comentarios).
Tal línea oficial había conseguido que muchos ciudadanos considerasen (y consideren) el tristemente célebre hongo atómico como una nueva estatua de la libertad, y lo que escribió Hersey removió las conciencias demostrando el valor neto del periodismo: la información como fuente de conocimiento para una sociedad, aunque sea a costa de una enorme vergüenza de sí misma. Algo irrenunciable para una democracia.
Se dice que Albert Einstein compró mil ejemplares de esa revista. ¿Qué habrá sido de ellos?
Más información y mejor, en el libro Historia de los bombardeos de Sven Lindqvist. Apto para días de lluvia.
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sábado, mayo 31, 2008
Lisboa Story.
Recuerdo a duras penas una de las últimas frases de la película de Wenders Lisboa Story, sin embargo bajo múltiples posibilidades esa frase, que es de Fernando Pessoa, ha acompañado muchas mañanas desde que surgió de las sombras de un teatro convertido en sala de cine por la magia enlatada que obran los festivales:
A plena luz del día, hasta los sonidos relucen.
A plena luz del día, hasta los sonidos relucen.
miércoles, mayo 28, 2008
Voces.
En esta página pueden encontrarse poemas leídos por poetas. Desde un Miguel Hernández que más bien se intuye por la calidad de la grabación, a un Juan Gelman o un Ángel González o a un Mario Benedetti de voces suaves y a la vez levemente afiladas como espadas de madera.
Llama la atención la ¿decepción? que causa la dicción excesiva de Pablo Neruda. Se echa de menos a Roberto Bolaño.
Llama la atención la ¿decepción? que causa la dicción excesiva de Pablo Neruda. Se echa de menos a Roberto Bolaño.
lunes, mayo 26, 2008
Control de almohadas.

Hacia el final de una tarde lluviosa Eduardo Galeano contó un sueño. Uno de su mujer, puesto que, según sus palabras, sus sueños propios son bastante anodinos y cuando su mujer se va a dormir es como si fuese al cine.
En el sueño de la mujer de Galeano hay una cola de aeropuerto, una de esas lentas colas que se hacen en aras de la seguridad aérea. En aquella cola cada persona llevaba consigo la almohada sobre la que había apoyado la cabeza la noche anterior. Los guardas de seguridad, antes de franquear el paso a los viajeros, introducían cada almohada en un detector, por si contenían sueños peligrosos.
domingo, mayo 25, 2008
Medidas.
Como nunca se sabe lo que puede hacer falta, dejamos anotada la equivalencia de una unidad de distancia basada en el cuerpo humano y que representaba distintas longitudes en función de las culturas que la empleaban, el codo, hoy en desuso pero famoso en su época, especialmente por su uso por parte de Yahvé cuando le indicó a Noé que un arca, para ser arca necesitaba trescientos codos de longitud y algún que otro criterio más (Gen 16, 14 - 16)
CODO - EQUIVALENTE MÉTRICO
romano - 0,444 m
egipcio "corto" - 0,450 m
griego - 0,463 m
asirio - 0,494 m
sumerio - 0,502 m
egipcio "real"- 0,524 m
talmúdico - 0,555 m
palestino - 0,641 m
Más información en Metrum de Andrew Robinson.
CODO - EQUIVALENTE MÉTRICO
romano - 0,444 m
egipcio "corto" - 0,450 m
griego - 0,463 m
asirio - 0,494 m
sumerio - 0,502 m
egipcio "real"- 0,524 m
talmúdico - 0,555 m
palestino - 0,641 m
Más información en Metrum de Andrew Robinson.
miércoles, mayo 21, 2008
Utilidades.
A pesar de que en el zoco discrepamos de su conceptualización del bolso, en numerosas ocasiones hemos dejado constancia de lo fascinante, hipnótico y conmovedor del cine de Isabel Coixet. Recientemente escribía además un pequeño e interesante libro, La vida es un guión, del que tomamos prestado el siguiente fragmento:
Siempre he ejercido mi oficio de cineasta en medio de un estado mental contradictorio: al puro entusiasmo que me provoca el mero acto de rodar, se une la desazón de la certeza de que las películas no cambian en el mundo, ni transforman ciencias, ni hacen la existencia más llevadera, el subterráneo convencimiento de que las películas no sirven para nada. (...).
Hace unos días, después de un pase de Mi vida sin mí, se me acercó una chica de unos diecisiete años. No tenía los ojos enrojecidos, ni esquivaba mi mirada, ni balbuceaba: sólo sé que me cogió la mano con firmeza y me dijo: "Gracias por haber hecho esta película, gracias por ayudarme a entender los silencios de mi padre, que murió hace dos años. Yo he vivido estos dos últimos años reprochándole que no me dijera nada de su enfermedad, y ahora por fin lo he entendido, lo he sentido, lo he vivido con la película. Ha sido como tenerle a mi lado diciéndome: '¿Lo ves, lo entiendes ahora?' "
Siempre he ejercido mi oficio de cineasta en medio de un estado mental contradictorio: al puro entusiasmo que me provoca el mero acto de rodar, se une la desazón de la certeza de que las películas no cambian en el mundo, ni transforman ciencias, ni hacen la existencia más llevadera, el subterráneo convencimiento de que las películas no sirven para nada. (...).
Hace unos días, después de un pase de Mi vida sin mí, se me acercó una chica de unos diecisiete años. No tenía los ojos enrojecidos, ni esquivaba mi mirada, ni balbuceaba: sólo sé que me cogió la mano con firmeza y me dijo: "Gracias por haber hecho esta película, gracias por ayudarme a entender los silencios de mi padre, que murió hace dos años. Yo he vivido estos dos últimos años reprochándole que no me dijera nada de su enfermedad, y ahora por fin lo he entendido, lo he sentido, lo he vivido con la película. Ha sido como tenerle a mi lado diciéndome: '¿Lo ves, lo entiendes ahora?' "
domingo, mayo 18, 2008
La peor banda del mundo.

Así se titula un magnífico cómic del portugués José Carlos Fernandes, que posee una magia y una textura visual incomparable. A lo largo de las breves, agudas e inconexas (o conectadas) historias se va tejiendo una trama en el que cada página añade un pequeño pero imprescindible matiz, como si fuera una caja china de papel envejecido.
Para correr a comprarlo o a la biblioteca.
(Cita inicial del primer ejemplar:
Las escasas consistencias del mundo
comienzan siempre en los rincones.
Y las cosas olvidadas
Guardan las únicas señales
Roberto Juarroz, "Decimotercera poesía vertical")
miércoles, mayo 14, 2008
Terremoto.

Devastador seísmo en China. Salman Rushdie escribió una vez:
La ciudad parecía una postal rota por un niño furioso y reconstruida minuciosamente por su madre. Había adquirido la calidad de lo fracturado, se había convertido en miembro de la gran familia de lo roto: platos rotos, muñecas rotas, promesas rotas, corazones rotos. (El suelo bajo sus pies)
(Foto: AP)
sábado, mayo 10, 2008
Regalo.

La primera comida del año 2008 trajo consigo un regalo inesperado: una cafetera napolitana poseedora de un sistema, infrecuente por estos lares, que consiste en voltear la cafetera una vez el agua entre en ebullición. Es casi un proceso alquímico y actualmente se encuentra en un rincón de la cocina. No se usa con frecuencia para hacer café, pero constantemente hace memoria y ofrece imágenes de hospitalidad, amistad, comida y sorpresa... Y no hace falta ni darle la vuelta.
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